Si quieres que te informemos de nuestras actividades puedes suscribirte a nuestro boletín de noticias.
BOLETIN DE NOTICIAS

Artículos

POR QUÉ NECESITAMOS LA FILOSOFÍA

En el Día Mundial de la Filosofía de 2008

La palabra “filosofía” sigue sonando extraña a los oídos de la mayoría; entre desconcertante y aburrida, cuando no complicada y elitista, por no decir inútil o pedante.
Pues no es así, y si existe esa imagen, se la debemos a la ignorancia de algunos o a la petulancia de otros.
Filosofía es la actitud más humana de preguntarse: ¿por qué?, de tratar de responder atravesando todos los prejuicios e ideas preconcebidas y que las respuestas encontradas tengan una aplicación en la vida de cada uno.
No hablaremos de la filosofía como institución, de las cátedras ni de los sistemas filosóficos. Hablaremos de ella como actitud humana ante la vida, como instinto natural de encontrar las respuestas que nos faltan cuando concienciamos las preguntas que laten en nuestro interior.

LEÓNIDAS Y SUS 300 ESPARTANOS

La película de Zack Snyder, “300” –adaptación de la novela gráfica de Frank Miller– estrenada el pasado 23 de marzo, vuelve a traer a la gran pantalla, con el lenguaje de las superproducciones de Hollywood, la recreación de un hecho histórico: la batalla de las Termópilas, así como la figura del héroe principal: Leónidas.
“EXTRANJERO QUE POR AQUÍ PASAS, VE Y DI A LOS ESPARTANOS QUE AQUÍ YACEMOS POR DEFENDER SUS LEYES”.
Así reza la lápida conmemorativa que recuerda la hazaña.
Durante las Guerras Médicas entre griegos y persas, el desfiladero de las Termópilas fue el escenario del comportamiento heroico del rey de Esparta Leónidas I, el cual, con 300 bravos espartanos y algunos cientos de aliados griegos, defendió el lugar retrasando el avance persa diez días, lo suficiente para permitir a los griegos reorganizar sus fuerzas y vencerles posteriormente en Salamina y Platea.
La a priori inimaginable proeza, tuvo lugar en un estrecho corredor de gran valor estratégico que controlaba la entrada al centro de Grecia desde el noreste. Aunque los depósitos aluviales lo han convertido en la actualidad en una llanura pantanosa, hace 2500 años, el camino tenía aproximadamente 15 metros de ancho y pasaba por debajo de un acantilado.
Herodoto nos narra el acontecimiento en “Historias”, y distintos autores griegos nos permiten deducir la importante repercusión de este suceso en la época, así como el formidable carácter de algunos personajes que intervinieron en el mismo. Fueron héroes de carne y hueso, con sufrimientos y miedos, que decidieron entregar su vida antes de partir a la batalla para enfrentar un desafío que amenazaba los valores con los que habían forjado su forma de existencia. Los nombres que han traspasado la distancia del tiempo son varios pero, por encima de todos, una figura destaca: la del rey de los espartanos, Leónidas.

300 CONTRA 1 000 000
Leónidas fue advertido de que el gran número de arqueros que poseía el rey persa Jerjes hacía que sus flechas cubrieran la luz del sol, a lo que el soldado espartano Dienekes contestó: “tanto mejor, lucharemos a la sombra”.
Jerjes supuso que tan minúsculo grupo (en comparación con el suyo) se marcharía al ver la magnitud de su ejército. Con paciencia de soldado, Leónidas aguantó cuatro días sin moverse de allí y el impaciente persa le envió un ultimátum: “entregad las armas o seréis aniquilados”. La respuesta no se hizo esperar: “ven a buscarlas tú mismo”.
La guerra en la época de la Grecia clásica nada tiene que ver con la imagen que nosotros tenemos de la guerra hoy. La guerra era el medio de defender la propia tierra y a los que allí habitaban, con su forma de entender la vida y de adorar a sus dioses.
Nada se hacía sin acudir a lo sagrado, y la respuesta de la Pitia cuando los espartanos consultaron el oráculo antes de entrar en batalla fue concluyente: o bien la ciudad era arrasada totalmente por los persas, o bien no lo era; pero, en ese caso, llorarían la muerte de un rey de la estirpe de Heracles. Leónidas lo tenía claro. Al entrar en la batalla, y sabiendo que seguramente nadie sobreviviría, en su fase final exhortó a sus soldados: “Esta noche cenaré con vosotros en el Hades”.
El novelista S. Pressfield pone en boca de los griegos: “(…) si morimos aquí con honor, transformamos la derrota en victoria. Con nuestra vida sembramos coraje en el corazón de nuestros aliados (…). Ellos producirán la victoria al final, no nosotros. (…) todos los hombres que estábamos allí jamás fuimos más libres que cuando libremente obedecimos aquellas duras leyes que te quitan la vida”.
EL HÉROE INMORTAL
Puede ser que nuestra cultura-siglo XXI nos haga pasar de refilón por el profundo sentido religioso del hombre antiguo, que integraba perfectamente el amor a Dios –y a sus representantes, los dioses– con el amor a la Naturaleza y con la búsqueda de la propia perfección a través del cultivo de las virtudes y el dominio de los defectos.
Plutarco nos puede contar cosas de los espartanos (“Obras morales y de costumbres”, de la Biblioteca Clásica Gredos, por ejemplo, que –por cierto– recoge algunas máximas atribuidas a Gorgo, la esposa de Leónidas); o podemos disfrutar de un relato de acción y aventura suficientemente documentado como para no alejarse demasiado de la realidad, como la novela histórica “Puertas de fuego” de Steven Pressfield (Grijalbo, 1999).
Con ellos se van definiendo, cada vez más nítidamente, los personajes: Leónidas, a la cabeza de sus hombres, el primero en avanzar, ejemplo en todo momento, motor de valor y de lealtad para su patria, permanentemente jugándose la vida al dar un paso que cree necesario y justo; y el rey persa en el bando opuesto, dictando órdenes a una distancia prudencial.
Lo que derrotó a Leónidas no fue la superioridad de miles de soldados que tenía el ejército de Jerjes (que Herodoto cifra en más de dos millones de guerreros), ni la rendición de los griegos, ni las armas, barcos o animales de guerra que el rey persa enfrentó a los escudos y lanzas espartanos. Lo que derrotó a Leónidas fue la traición de “uno de los suyos”.
Un desertor tesalio, llamado Efialtes, se vendió al enemigo y les proporcionó un paso alternativo para atacar por la retaguardia a los griegos al poner en fuga a los focenses que lo defendían, con lo cual la suerte quedó echada.
Efialtes, el traidor, quedó eternamente unido a la vergüenza y el deshonor de su traición, la ausencia de lealtad, el desprecio por la vida de sus compañeros y de su patria, una bajeza tan grande como lo fue la gloria de los que se inmolaron voluntariamente por todo lo contrario.
Hoy, Leónidas, dos mil quinientos años después de aquel día, todavía es capaz de mantener vivo el espíritu del héroe con el que animó a sus 300 hombre en el desfiladero de las Termópilas ante un millón de persas.
Esmeralda Merino
Fuente: http://www.revistaesfinge.com

MAHATMA GANDHI, el líder de la desobediencia civil

(Parbandar, 1869-Nueva Delhi, 1948)

Juventud

Su nombre completo era Mohandas Karamchad, aunque, a partir de un determinado momento, ya conseguida su fama de líder religioso y pacifista, le llamaron Mahatma, que quiere decir “alma grande”.
Nació en el seno de una familia burguesa y acomodada, perteneciente a una de las castas más altas, ya que su familia, incluido su padre, se dedicó al servicio de los príncipes hindúes. Su visión religiosa y pacifista la adquirió cuando ya tenía más de veinticuatro años, especialmente a partir de su primera estancia en Sudáfrica. En sus años jóvenes, hacía cosas prohibidas por su religión, como comer carne, beber vino hasta emborracharse y disfrutar con los placeres carnales fuera de la relación matrimonial. Su boda fue pactada por los padres de ambos cónyuges y se realizó a una edad muy temprana, alrededor de los diez años. Más adelante, renunciaría a todo ello, incluso a las relaciones con su mujer, predicando el celibato a sus seguidores.
A pesar de ser muchos hermanos y hermanas, fue él quien se encargó de cuidar a su padre durante la larga enfermedad que padeció hasta su muerte. Esto le llevó a pensar en estudiar la carrera de medicina, ya que tenía muy presentes los sufrimientos por los que había tenido que pasar su padre. Sin embargo, su hermano mayor le dijo que no era conveniente que un miembro de la familia Gandhi se dedicara a esa profesión, ya que tenía que tocar y cortar cuerpos, lo que no estaba bien visto en su casta, especialmente porque algunos pacientes serían de la secta de los intocables. Añadió que su padre le había manifestado su deseo de que estudiara leyes para que pudiera progresar en el servicio de los príncipes de Gujarat. Entonces, para ser un buen abogado había que ir a Londres a estudiar, aunque para su familia esto era la perdición, ya que en esa ciudad las costumbres eran contrarias a la religión hindú. A fin de que su madre se quedara tranquila y le permitiera marchar a Inglaterra, el consejero de la familia le hizo firmar tres votos solemnes; por ellos juraba que nunca tocaría la carne ni el vino ni las mujeres.
Llegó a Londres a los diecinueve años, cumpliendo escrupulosamente los votos realizados, especialmente los relacionados con la carne y las bebidas, ya que, al poco de llegar, se hizo vegetariano convirtiéndose en miembro de una sociedad de este tipo.
Uno de sus primeros amigos ingleses quiso convertirlo al anglicanismo, para lo que le hizo leer la Biblia. De esta, le impresionó el Sermón de la Montaña, que fue la primera semilla para el desarrollo de sus ideas religiosas y antiviolencia.
Estudió durante tres años, graduándose el 11 de junio de 1891. Al día siguiente abandonaba Londres camino de su patria. Al llegar, la secta de su familia le exigió cumplir una serie de condiciones para que se purificara de su pecado por haber estudiado en Gran Bretaña y poder anular la excomunión que pesaba sobre él. No aceptó una de ellas, la de tener que pagar una elevada multa, y quedó para siempre fuera de su secta y su familia, aunque los contactos con sus hermanos fueron muy frecuentes; alguno, incluso colaboró intensamente su causa.
Intentó abrir un despacho de abogado en Parbandar primero y, luego, en Bombay, pero fue un auténtico fracaso. En abril de 1893 acepta la oferta de un amigo de su hermano para trasladarse a Sudáfrica y encargarse de los asuntos legales inherentes a sus negocios. El contrato era por un año, los gastos pagados y el sueldo suficiente.
El primer problema y experiencia personal que tuvo en este país fue con motivo de un viaje a Johannesburgo para resolver asuntos de su jefe. Sufrió la humillación de que los pasajeros blancos y las autoridades del ferrocarril no le permitían viajar en el asiento para el que tenía billete, obligándole a hacerlo en los asientos reservados a los “parias”. Fue su primer encuentro con una realidad desconocida para él hasta entonces, la xenofobia contra los extranjeros, considerados como clases inferiores.
Esto hizo que presentara una serie de reclamaciones para que le concedieran los mismos derechos que a los blancos, lo que conseguiría después de muchos esfuerzos y tiempo. Pero, viendo las enormes injusticias que se cometían con los hindúes (que eran decenas de miles en este país), tratados como clase inferior, creó, el 22 de mayo de 1894, una asociación política al estilo del Congreso Nacional Indio, que se había fundado, diez años antes, en Bombay. Le dio el nombre de Congreso Indio de Natal y contó en ese momento con doscientos miembros, que se comprometieron a pagar, cada uno, cinco chelines mensuales. Su primer objetivo fue el de luchar contra las injusticias cometidas contra este colectivo como, por ejemplo, conseguir su derecho al voto. Ayudaba a sus compatriotas en los asuntos legales y, además, les enseñaba inglés. Sin casi darse cuenta se convirtió en su líder, gozando de un gran prestigio y respeto entre la población hindú primero y, luego, entre todos los que eran tratados de forma discriminatoria.
Abre despacho de abogado en Johannesburgo, esta vez con bastante éxito, ya que los hindúes tenían una confianza ciega en él y le llevaban todos sus asuntos.
Lee el libro de Puskin, “Desde esto último”, que le impresiona mucho, quedando impregnado de su idealismo, así como de la utopía de Owen, al que lee a continuación. Ya antes había leído “El Reino de Dios está dentro de ti”, de Tolstoi, que sería otra de sus grandes influencias.
Ayuda a las tropas inglesas en sus continuas guerras de la forma más afín con su forma de entender la vida: creando un cuerpo de enfermeros hindúes, que prestaron grandes servicios tanto en la guerra como en las catástrofes, que no eran raras en aquel país.
Sus continuas reivindicaciones sobre los derechos de los asiáticos de Sudáfrica le enfrentaron con Churchill, lo que duró muchos años. Fue varias veces a Londres para defender sus posturas, apoyándose en personas importantes que había conocido en su época de estudiante de leyes. A pesar de estas amistades, no consiguió que no se aprobara una ley que exigía que todos los asiáticos tenían que inscribirse en una especie de “censo de de extranjeros” y que preveía pena de cárcel para los que se negaban. En este empeño, puso en práctica, por primera vez en su vida, la “resistencia pasiva”, inspirada en la vida y doctrina de Jesucristo.
Entre noviembre y diciembre de 1910, en un viaje desde Londres a Sudáfrica, escribió su primer libro, “Autogobierno indio". Una vez traducido al inglés, fue prohibida su publicación en Inglaterra, debido a las críticas que contenía contra el Gobierno de Gran Bretaña en Sudáfrica. En los años de 1920 y 1924, este mismo Gobierno deroga la ley de inscripción y se suprime el impuesto de tres libras que todos los hindúes tenían que pagar si, una vez terminados sus contratos de trabajo, decidían permanecer en el país. Todo lo cual demuestra los éxitos de Gandhi en sus reivindicaciones.

Regreso a la India

Al comienzo de la Primera Guerra Mundial regresa a la India desde Londres, donde se encontraba enfermo de cierta gravedad. Al llegar, empieza a trabajar con los pobres y los desposeídos. Para ello, funda en Ahmadabad una especie de universidad (¿comuna?) en la que los primeros que acuden a ella son los intocables. Para ser admitido era necesario hacer una serie de votos que reflejan claramente la filosofía gandhiana. Seis votos principales, que son: verdad, no violencia, celibato, control de la palabra, no robar y no poseer. Además, otros tres votos secundarios: utilizar prendas de vestir tejidas a mano, no llevar prendas ni tejidos importados, no sentir miedo y no practicar la intocabilidad. Algunos extranjeros permanecieron durante muchos años en dicha universidad, siendo algunos de ellos colaboradores incondicionales suyos. Su lucha a favor de las castas más inferiores le acarreó el rechazo de su mujer, de su familia y de los miembros de la secta a la que, por nacimiento, pertenecía.
Uno de sus primeros trabajos desde este centro fue el de defender a los agricultores del añil frente a los terratenientes y plantadores. Los agricultores, entre los que se encontraban niños, mujeres y ancianos, eran tratados como esclavos y trabajaban sin sueldo. Los terratenientes de la región de Bihar se movilizaron y, entonces, Gandhi se dio cuenta de que era un problema de todo el país y para todos los productos y no de una sola región y un solo producto, reconociendo que todavía no estaba preparado para implantar la resistencia pasiva a nivel nacional. Sin embargo, consiguió del vicegobernador de la India que reuniera una comisión de investigación, de la que formaba parte él mismo, que, a pesar de las amenazas, chantajes e incendios provocados por los plantadores de añil, abolió las condiciones en las que trabajaban los agricultores.
Los años siguientes son de intenso trabajo a favor de los obreros de todo tipo y de los intocables y sus derechos. Lucha, especialmente, contra el incumplimiento de las leyes por parte del Gobierno inglés, diciendo siempre lo mismo: no a la violencia, sí a la resistencia pasiva, que hay que acompañar con el sacrificio personal y con la oración (en su caso, el ayuno, al que acudió en numerosísimas ocasiones). Se le conoce ya en toda la India, es famoso, adorado por todo el pueblo, conocedor e incluso amigo de la mayor parte de las autoridades británicas y con bastantes enemigos entre los de su misma raza, y va consiguiendo todos los objetivos que se propone.
A partir de 1924 se mete de lleno en el problema, si no más grave, sí el que proporcionó mayores disgustos y, sobre todo, fracasos: las malas relaciones entre las comunidades hindú y musulmana que convivían en su país. Aceptó presidir el Congreso Indio poniendo condiciones tan curiosas como la de que todos sus miembros acudieran a las sesiones vestidos con ropas hechas a mano, hiladas en las casas, y que cada uno de ellos debía producir 1800 metros de lino mensualmente. Las luchas entre las dos etnias mayoritarias eran feroces, plagadas de asesinatos, actos vandálicos y saqueos. Para conseguir la mejora de estas relaciones, ayunó durante veintiún días, al cabo de los cuales seguía vivo (con grandes sacrificios), pero también siguieron vivos los enfrentamientos.
En 1929, al negarse a aceptar la presidencia del Congreso Indio, pensando que no era idóneo para ese puesto, lo justificaba con las siguientes palabras: “no tengo ninguna fe en el programa del Consejo, no tengo ninguna fe en las escuelas y universidades del Gobierno. Tengo todavía menos fe en los tribunales de justicia… No tengo ninguna fe en las manifestaciones espectaculares. Aunque quiero poder para los trabajadores así como su bienestar progresivo, no creo en su explotación por un mero fin político. Creo en la no violencia pura. Creo que la unidad entre hindúes, musulmanes, sijs, parsis, judíos, cristianos y otros es esencial para alcanzar el Jwaraj. Creo que la supresión de la intocabilidad es, igualmente, esencial… Creo que en el Congreso no habría más que una minoría microscópica que estaría de acuerdo conmigo en este recital de credos. Creo que, como presidente del Congreso, me sentiría desplazado”.
Durante una mesa redonda, celebrada en Londres en 1931, los ingleses aceptaron hacer de la India una federación con todos sus Estados, concediendo autonomía al Congreso en algunas materias como la educación y la sanidad. No estando de acuerdo los líderes hindúes, después de muchas entrevistas, en las que Gandhi era el portavoz, para la redacción de una Constitución para la India, llegaron a un acuerdo en el que el Congreso Indio se comprometió a que cesaran los piquetes ante las tiendas que vendían productos importados y ante los depósitos de sal, y a renunciar a la desobediencia civil. Pero, una vez firmado el acuerdo, los ingleses ahorcaron a algunos terroristas, por lo que, ante el Congreso, el carismático líder fue recibido con exclamaciones como “¡abajo el gandhismo!” o “¡márchate, Gandhi!”. Se presentía el dramático final.
Durante 1932 y 1933 Gandhi dedica todos sus esfuerzos a conseguir para los intocables los mismos derechos que tenían el resto de los hindúes, por ejemplo, poder utilizar los caminos y pozos públicos, así como poder entrar en los templos. Más opositores y más enemigos, pues los socialistas eran cada vez más numerosos en el Gobierno y no comulgaban con muchas de sus ideas. Durante 1934, alguien tiró una bomba al paso de un coche en el que se creía que viajaba.
El Gobierno de la India concedió, en 1935, el voto a unos 35 millones de hindúes. En las elecciones celebradas en 1937, los candidatos del Congreso obtuvieron 716 escaños y mayoría en seis de las once Asambleas Legislativas Provinciales. Los musulmanes quedaron en minoría y Nheru dijo que había que prescindir de las minorías, lo que empeoró, aún más, las relaciones entre ambas etnias. Las conversaciones entre Gandhi y Jinnah (líder de los musulmanes, que contaban con 80 millones de personas en todo el país), no consiguieron establecer la unidad entre ambos pueblos.
El estallido de la Segunda Guerra Mundial volvió a unirlos. Nheru ofreció a los ingleses luchar a su lado a cambio de libertad y democracia para su país. Jinnah hizo lo mismo, pero sin pedir nada a cambio. Por otro lado, un expresidente del Congreso Indio creaba el partido “Bloque de Avanzada” pro nazi y a favor del Eje. Fue hecho prisionero y tuvo que huir a Berlín y, después, a Japón.
Jinnah trabajaba con los ingleses en la creación de un Estado musulmán en Pakistán. En 1947 se producen los graves y sangrientos episodios de Calcuta, y Gandhi, cansado de no conseguir nada en el tema de la pacificación entre hindúes y musulmanes, está deprimido y desesperanzado. Piensa que nadie quiere oír sus consejos y sus propios compatriotas le piden que se retire al Himalaya. Debía haberles hecho caso porque su fin hubiera sido distinto. Tiene setenta y dos años y sigue oponiéndose a la partición con todas sus fuerzas.
La Ley de Independencia de la India es aprobada por el Parlamento inglés el 17 de julio de 1947, autorizando la partición de la India al crear el Estado de Pakistán, de mayoría musulmana. Pero el problema se planteó de inmediato al haber muchos musulmanes que vivían en la India y bastantes musulmanes que lo hacían en Pakistán. La partición se hizo mediante una línea divisoria trazada por un grupo de abogados hindúes, otro de abogados musulmanes y presididos todos por una autoridad británica. Esta línea partía por la mitad el Punjab y el corazón de Bengala, por lo que de inmediato comenzaron los asesinatos y los éxodos masivos de una parte a otra. Todavía hoy están vivas las consecuencias de esa partición.
El día 30 de enero de 1948 Gandhi se encontraba viviendo en su residencia de Nueva Delhi, una gran mansión rodeada de exuberantes jardines. Pasaba por uno de sus peores momentos, ya que los musulmanes eran matados en el Indostán y los hindúes en Pakistán. Paseaba rodeado por un gran número de amigos y simpatizantes cuando un muchacho alto y fuerte se acercó a él y, sin decir una sola palabra, le disparó tres tiros de pistola en el pecho. Gandhi se derrumbó y dejó de existir. Su asesino, Naturam Godse, un brahmán hindú y devoto, manifestó ante el tribunal que le juzgaba que lo había matado para salvar a la India y al hinduismo. Triste final para un hombre que dedicó toda su vida a mejorar las condiciones de vida, a defender los derechos humanos y la justicia para todos los habitantes de ese gran país, tanto hindúes como musulmanes.

RAFAEL OSSET Y MANSO DE ZUÑIGA. JULIO 2004
EDUCAHISTORIA.COM

LAS RAICES DE LA VIOLENCIA: CONOCER PARA EVITAR

Trabajaremos este tema basándonos, fundamentalmente, en dos áreas: la de las artes marciales, a la cual me dedico aproximadamente desde hace 35 años como investigación, entrenamiento y desarrollo, y la de la filosofía a la manera clásica.
Tratar la cuestión de la violencia a partir del campo de las artes marciales, como ustedes tendrán oportunidad de percibir, es algo muy interesante, teniendo en cuenta que, aunque muchas personas asocien ambos tópicos, los principios de las artes marciales no promueven de ninguna forma la violencia. Al contrario, en el dominio del estudio y de la práctica seria de estas artes, la violencia es vista como tópico importante para la reflexión: a través de los combates, se puede observar cómo y por qué surge la violencia y cómo puede ser controlada.
Según las artes marciales, es casi imposible encontrar a un ser humano que no traiga consigo la violencia.
El ser humano la trae consigo a partir de sus propios instintos y, de una forma o de otra, cada ser humano trabaja con ella dentro de una serie de experiencias normales y comunes. A pesar de todo, cuando las cosas se ponen críticas, el hombre normalmente no tiene muchas herramientas para dirigir o canalizar esa fuerza, que puede manifestarse de muchas formas.
La violencia expresa, para el ser humano, es algo muy complejo y que tiene que ver con el temperamento individual: a veces, la brutalidad define una acción violenta por parte del hombre, a veces, la fiereza también. Esta acción, si no fuera trabajada de forma seria, con buenas herramientas, puede dominar los aspectos superiores del ser humano.
Todos nosotros tenemos nuestro temperamento, pero no siempre conseguimos estructurar nuestro carácter para trabajar con él. Y cuando no encuentra un carácter bien formado, ese temperamento se manifestará de muchas formas negativas. El temperamento del ser humano se compone de instintos, pasiones, hábitos, reflejos condicionados, o sea, de una serie de factores que escapan al control de la conciencia humana. Esto es natural en tanto no se tiene experiencia y madurez. No obstante, después de cierta edad, la falta de control sobre las acciones puede ser algo incluso patológico. En este caso, es necesario que formas culturales y formas educacionales elaboren una estructura que permita que el hombre manifieste sus potencialidades superiores.
Los instintos son potencias inferiores que el ser humano carga a través de la evolución. Siendo así, podemos decir que su carácter es algo a ser desarrollado, lo que puede suceder a través de la cultura, educación, política, religión, ciencia, artes y también a través de la filosofía, campo que promueve el desarrollo de los potenciales superiores del ser humano. Y en tanto esto no sucede, el temperamento va, desgraciadamente, consiguiendo dominar al ser humano. Decimos desgraciadamente porque el temperamento es como un caballo salvaje, fuerte, lleno de vigor, salud... pero totalmente salvaje, hace lo que le da la gana.
Si ese caballo no es dominado y domesticado por un caballero, continuará salvaje. Al contrario, si fuera conquistado, el caballo se volverá dócil a las órdenes de ese caballero y hará cosas muy superiores a las que hacía.
El caballo salvaje corre mucho, pero no corre más que un pura sangre. Esto sucede, no porque sea más fuerte o más bruto, sino porque hay un grado de inteligencia en él que le hace manifestar ciertas características o ciertos patrones superiores a los del animal salvaje.
Esta comparación se puede encontrar en muchas tradiciones filosóficas; es muy interesante y más aún si pensamos que en cada uno de nosotros existen esos dos aspectos: el "caballo" (una fuerza salvaje) y el "caballero" (algo que consigue dirigir la fuerza de nuestro temperamento, no inhibiéndola o aplastándola, sino conduciéndola o canalizándola con la inteligencia, la conciencia humana, los valores morales, éticos y las facultades superiores, tales como la voluntad, el discernimiento, la imaginación, la atención, la concentración, la memoria...).
En las artes marciales, por ejemplo, podemos notar que, aunque una persona, al principio del entrenamiento no parezca ser violenta, en determinado momento de crisis o prueba muestra lo que trae en su interior.
Repitamos, entonces: la violencia es algo que forma parte del ser humano, en tanto él no es educado y desarrolla sus mejores potencialidades.
El problema de la época actual, en ese sentido, es que nosotros tenemos problemas graves en relación con la cultura. Esta, en general, es muy deficiente: tenemos prejuicios en relación con la cultura, y adquirimos cultura de una forma muy superficial. Hoy, para nosotros, cultura es sinónimo de información y de erudición. El término cultura proviene del término latino "cultus", usado por los romanos para denominar la acción del campesino de preparar la tierra, de crear una serie de condiciones para plantar semillas que puedan crecer, o sea, el acto de hacer el surco en la tierra y plantar buenas semillas.
De donde podríamos deducir que, en el campo intelectual, hablar de cultura sería algo más que hablar de información: sería hablar de vivencias, experiencias y acciones que el hombre debería realizar, como "plantar" un buen carácter, única herramienta que permite que dirija su temperamento.
Otro problema de nuestros tiempos en relación con la violencia puede ser detectado en contingencias históricas, en factores específicos que actúan más intensamente en el potencial de violencia que existe en todos los seres humanos. La violencia hoy en el mundo afecta a casi todas las sociedades; no existe prácticamente ninguna colectividad en el mundo actual que no tenga problemas, crisis o síndromes de violencia.
En el Tíbet, por ejemplo, que hace 70 u 80 años atrás era considerado de los más pacíficos lugares del mundo, un lugar en que no existía prácticamente violencia, hoy también, después de todo un proceso de invasiones, acabó volviéndose un país bastante violento.
En fin, no hay casi nadie que se salve del problema en cuestión, un problema social, que afecta a estructuras políticas, religiosas, científicas y organizaciones colectivas humanas como el núcleo familiar.

Michel Echenique Isasa

 

LAS FRATERNIDADES DE LOS CONSTRUCTORES DE CATEDRALES

¿Qué es una catedral?
La catedral surge, en sus inicios, de la necesidad de reformar las antiguas iglesias y basílicas para dar cabida a más fieles. No debemos olvidar que, conforme se va superando la etapa del periodo medieval de aislamiento, comienza a favorecerse la vida en pequeños núcleos urbanos y a centrarse la actividad económica y social en las principales poblaciones. La cultura rural empieza a ceder terreno a favor de la corte y, como una necesidad de engrandecer lo que se ofrecía como obra a Dios, se reconstruyen aún más grandes las iglesias en catedrales.
La revitalización de la fe da lugar a la cruzada catedralicia y, a mediados del siglo XII, se extiende por toda Europa la fiebre de construir hermosas iglesias, dando lugar al gótico, considerado aún como la mayor aportación al mundo del arte y la arquitectura.
El estilo gótico evolucionó del románico, si bien no en todos los lugares de la misma manera ni a la vez. El proceso fue lento y accidentado, combinando ingenuidad, inspiración y fuerza muscular para crear monumentos dignos de su fe. En la medida en que ganaba en altura la construcción, el reto de adaptar los conocimientos y la técnica constructiva se hacían más necesarios.
Al proceso de expansión de las construcciones, ayudaron de manera eficaz las pugnas que tenían los obispos de las diferentes diócesis por construir la catedral más grande y ricamente decorada, rozando lo anecdótico en el hecho de que se disputaban a los mejores maestros constructores de la época, que aprovecharon la oportunidad  para mejorar en su posición social.
En el estudio pormenorizado de los monumentos que han llegado casi intactos hasta nuestros días se pueden observar todas las combinaciones posibles, desde las que reflejan genuinamente el estilo, como es el caso de las catedrales de Chartres, Notre Dame y Bourges, en Francia, hasta las que se limitaron a construir el exterior reflejando el estilo gótico, en tanto que en su interior se mantiene íntegramente el estilo románico, como es el caso de la catedral de Peteborough, en Gran Bretaña. O catedrales en las que los muros son totalmente absorbidos por las vidrieras con lo que ello supone de ganancia de luz, como es el caso de la catedral de Saint-Chapelle, en París, mandada construir por el rey Luis IX entre  1239 y 1246.
De la robustez y sobriedad de la construcción románica se pasó a la grandiosidad de pilares que se alzan al cielo, rematados por arcos y bóvedas que parecen atrapar el firmamento acercando las estrellas, mientras la magia de la luz se proyecta a través de las maravillosas vidrieras, alcanzando con sus rayos hasta el último rincón, dando vida a los símbolos alquímicos que esperan la oportunidad de ser despertados por el peregrino que todos llevamos dentro.

Anatomía constructiva
Paradójicamente, lo más importante en la construcción de la catedral no está en sus partes visibles.
De todos es conocido que existe una suerte de geografía sagrada en la que se localizan determinados lugares como puntos energéticos de una especial carga positiva o espiritual; esos lugares, elegidos desde el principio de los tiempos y marcados por lugares de culto y templos, han sido superpuestos con cada cultura o civilización que los ha ocupado hasta nuestros días. Es por ello por lo que construir un templo en un lugar determinado no es fruto de la casualidad, sino de la causalidad, que determina ese lugar como especial; es el espacio sagrado y así, sobre templos paganos se construyeron las primeras iglesias, y sobre estas, las catedrales, conformando una figura mágica que se proyecta en el firmamento bajo la mirada del Gran Arquitecto.
En la forma física de las catedrales se observan tres partes fundamentales:
- Subterránea: se refiere al cuerpo físico y lo componen la cripta, las galerías y pasadizos. Este mundo subterráneo es no un infierno sino el cielo al revés, lugar donde radican las fuerzas telúricas, donde se entierra la semilla para que pueda germinar, relacionado con el culto a las vírgenes negras y veneradas en las criptas, lugar sombrío y húmedo. Lugar de resurrección y transmutación, representa la matriz de la vida y, primitivamente, el culto a la Diosa Madre. La cripta guarda los secretos de la vida y de la muerte.
- Tierra y atmósfera: se refiere al alma. Es la del nivel del suelo hasta la primera altura, donde se encuentra la parte principal de culto, el ábside, el coro, la nave, las naves laterales, los cruceros, deambulatorios y capillas.
Este es el medio donde se desarrolla la vida, montañas, ríos, viento y lluvia; simbólicamente, alimento, energías, animación y movimiento conforman este hábitat de lo horizontal, donde crece y florece un mundo de dualidad, a veces representado por alternancia de baldosas negras y blancas. Este es un espacio gobernado por el ritmo de las estaciones, que marcan los ritos y celebraciones, y las horas del día, como microciclo mágico donde se alternan el sol y las tinieblas.
- Cielo: se refiere al espíritu y lo forman las zonas más altas de la catedral, las bóvedas y las torres como lo más elevado, punto de unión de lo terrestre y lo celeste, sede de la luz y de las potencias solares que se expresan a través de los reflejos que se proyectan en las bóvedas, puntos de cohesión de la construcción donde se reparten hacia las columnas las fuerzas y cargas a través de la piedra clave. La construcción simula la barca volcada como nave que surca el cielo.
En estas tres partes se divide también el universo y el propio hombre, ya que en nosotros están, en esa división vertical, representados nuestros tres estados fundamentales como seres humanos encarnados. De esa forma, el mundo, el templo y el hombre están creados en el mismo modelo
En la planta se encuentra el presbiterio, el crucero y la nave.
En lo vertical tenemos la cripta, el suelo y la bóveda con su aguja en el centro del crucero.
En la fachada, las puertas, las vidrieras, los rosetones y las agujas.

REVISTA ESFINGE, “LAS FRATERNIDADES DE LOS CONSTRUCTORES DE CATEDRALES”

Joaquín Palomo Robles

¿SABÍAS QUE?

1. El animal más veloz en el agua es el pez aguja (110 km/h).
2. El mosquito tiene 47 dientes, el tiburón ballena tiene más de 4500 y el pez-gato tiene 9280 .
3. El corazón del colibrí, igual que el del canario, late hasta 1000 veces por minuto. El colibrí, además, es el único pájaro que puede volar hacia atrás; los huevos del colibrí abeja miden entre 8 y 10 milímetros y su nido es como un dedal.
4. El búho puede girar la cabeza 360 grados.
5. La salamandra negra alpina tiene un periodo de gestación de 3 años y 2 meses.
6. Las moscas tienen 15 000 papilas gustativas repartidas por sus patas. La mosca común o doméstica (Musca domestica), vive de 10 a 14 días y hasta un mes en condiciones favorables. Hay muchas variedades de moscas. La más efímera dura uno o dos días, el tiempo suficiente para aparearse.
7. La anguila eléctrica (Electrophorus electricus), puede emitir una descarga de 600 voltios durante unos milisegundos. Las rayas son peces planos, voraces y carnívoros de los que hay diversas especies. Algunas de ellas pueden provocar descargas de hasta 200 voltios. El gimnoto es un pez alargado de hasta 2 metros del río Amazonas y su cuenca. Suelta descargas eléctricas de hasta 800 voltios para cazar a sus peces, aunque suelen ser de unos 450 voltios. En Venezuela se pescan con redes y se cogen con las manos, recubiertas por guantes de caucho. 
8. En un metro cuadrado de arena del desierto hay cerca de 100 000 semillas de plantas de distintas especies.
9. La tenia o solitaria es un parásito intestinal que llega a alcanzar los 10 metros de longitud.
10. Para conseguir un kilo de azafrán hay que recolectar unas 160 000 flores de la rosa del azafrán y, a estas, quitarles sus 3 naranjas estigmas, que es de donde se obtiene este condimento. La flor es de color violeta, muy vistosa, y sus 3 largos estigmas sobresalen por encima de ella. El precio de un kilo de azafrán puede superar los 1900 euros.
11. La flor de Amorphophallus titanum (falo amorfo titánico) es la flor más grande del mundo. Mide 2,5 metros de altura, 1 metro de diámetro y pesa 75 kilos. Procede de las selvas tropicales asiáticas de la isla de Sumatra. La flor solo vive 3 días y para ser polinizada emite un hedor, mezcla de carne podrida y excrementos, que resulta irresistible para algunos insectos. Esta planta puede verse en los jardines londinenses de Kew.
12. Solo pican las hembras de los mosquitos, ya que la sangre es una fuente de proteínas para alimentar a sus crías. Los machos se conforman con nutrirse del néctar de plantas y otras sustancias azucaradas.
13. Las llamas son unos animales muy emparentados con los camellos, que están perfectamente adaptados a vivir en las alturas, pues viven, principalmente, en los Andes chilenos, Bolivia y Perú. Son tan característicos que hasta forman parte del escudo de Bolivia, junto con el cóndor. A mayor altitud, menor cantidad de oxígeno, por lo que la hemoglobina de su sangre absorbe mayor cantidad de oxígeno que la habitual. Además, sus glóbulos rojos son los que tienen el ciclo vital más largo conocido: mientras los glóbulos rojos humanos viven unos 100 días, los de las llamas viven unos 235 días. Los cocodrilos también tienen una hemoglobina muy eficiente, lo que les permite permanecer sumergidos más de una hora.
14. El avestruz es el animal que más velocidad puede alcanzar corriendo sobre 2 patas. Puede alcanzar los 67 km/h y puede mantenerse corriendo grandes distancias a esa velocidad. Bastante más que el hombre, que no llega a los 40 km/h durante un máximo de 100 metros. El avestruz macho puede medir 2 metros y medio de altura y pesar más de 130 kilos. Los avestruces tienen solo dos grandes y fuertes dedos en cada pie, que pueden usar para defenderse. Cada huevo de avestruz puede pesar hasta 1 kilo.
15.  Los avestruces, los emúes y los ñandúes son aves no voladoras muy parecidas porque están adaptados a la vida en las praderas, pero no son de la misma familia y viven en tres continentes distintos. El avestruz es el más grande (2,5 metros, 130 kilos), el que más corre (67 km/h) y vive en las sabanas africanas. El emú es el pájaro más grande de Australia (1,8 metros) y el segundo más grande del mundo, y alcanza unos 50 km/h de velocidad. El ñandú es el más pequeño de los tres (20 kilos), vive en América del Sur y alcanza los 60 km/h.
16. Los naranjos llegaron a Europa en el siglo XV procedentes de Oriente. A principios del siglo XIX, apareció un árbol mutante en una plantación de Brasil, que producía naranjas sin semillas (umbilicadas). Cada naranja umbilicada actual procede de un brote que fue injertado de esa mutación en otro árbol, cuyas ramas fueron entonces injertadas en otro y así sucesivamente.
17. Un hilo de araña es más fuerte que un alambre de acero con el mismo grosor.
18. La fresa no es el fruto de la planta que la produce, sino que es una parte del tallo modificada. En realidad, el fruto son los pequeños granitos amarillos o negros pegados a los lados.
19. La patata, como la fresa, es un tallo modificado y no una raíz. Por eso le salen yemas, que pueden convertirse en ramas (como las yemas de los árboles). La zanahoria sí es una raíz.
20. El aparato auditivo se encuentra situado en distintas partes del cuerpo, dependiendo de cada especie. En el hombre, está en la cabeza. Algunas polillas tienen el equivalente del tímpano montado en medio del tórax. Las arañas y los grillos lo tienen en las patas. Por tanto, el famoso dicho de "araña sin patas, sorda" es cierto.
21. Los perros tienen el sentido olfativo mejor que los humanos. Ello se debe a que los perros tienen en la nariz más de 200 millones de células olfativas mientras que un humano sólo tiene alrededor de 5 millones.
22. Las moscas domésticas tienen en sus cuerpos células sensibles a la presión del aire encima de ellas. Por eso, resulta casi imposible aplastar una mosca con la mano, pero es muy fácil hacerlo con un matamoscas que, al tener agujeros, deja pasar el aire y produce menor presión en el aire.
23. Los insectos, reptiles y pájaros no orinan. En estos animales el agua se extrae de la orina y el ácido úrico resultante se mezcla con los desechos sólidos que son excretados juntos.
24. Las estrellas de mar pueden crecer a partir de una parte del cuerpo que haya sido cortada.

 

LA ARMADA INVENCIBLE DE LEONARDO

En el invierno de 1964-1965, en una estantería de la Biblioteca Nacional de Madrid, el hispanista norteamericano Jules Picus descubrió por casualidad dos volúmenes autógrafos de Leonardo da Vinci, bautizados como Códex Madrid I y II. […]. “En el Códex Madrid encontramos todas las máquinas actuales, incluidas las electrónicas –asegura Mario Taddei, un milanés entregado al estudio de los manuscritos desde hace quince años. Hay de todo, por ejemplo, cómo construir un robot o un vehículo autopropulsado”.
Desde joven, Leonardo entendía que su misión en la vida era comprender la Naturaleza; por eso intentó penetrar en sus secretos y deducir sus leyes. En 1482, Lorenzo de Médici, príncipe de Florencia, lo envió a Milán para asegurar la paz de ese ducado. Con apenas 30 años, como muchos artistas jóvenes en busca de un salario, Leonardo, en su carta de presentación al duque Ludovico Sforza, se centraba en sus proyectos de aparatos militares, obras hidráulicas, arquitectura y, sólo al final, en los de pintura y escultura. […] Es esa combinación de artista y científico genial lo que hizo de Leonardo una personalidad única; un hombre del que nos han llegado más de 6000 folios manuscritos con estudios matemáticos, de ingeniería, mecánica, arquitectura, medicina e, incluso, arqueología, de los cuales los códex encontrados en Madrid son apenas una pequeña parte.
Cada vez que Leonardo escribía algo nunca señalaba el propósito ni el nombre de sus diseños, y nunca lo hacía una sola vez; más tarde, repasaba todo lo que escribía y re-dibujaba buscando perfeccionar sus ideas –explica el investigador italiano. Cuando encuentras algo importante, un indicio de un diseño o una máquina, siempre hay una copia en otro documento, otra copia en otro y así… Para entender el mecanismo del que está hablando tienes que cruzar todas esas copias, contrastar los diseños y, más tarde, buscar en otros elementos que puedan tener relación. Es un gran error estudiar un manuscrito de Leonardo sin tener en cuenta los demás. Todos sus documentos, en su mente, estaban relacionados entre sí […]”.
Ilustrémoslo con el ejemplo del león mecánico, una de las tres grandes revelaciones, junto con un grupo de soldados robot y un carro automotriz. En el Códex Madrid I, el investigador halló la pista definitiva del felino que numerosas fuentes adjudicaban a Da Vinci. Al parecer, Francisco I, recién coronado rey de Francia y último de los grande mecenas vincinianos, hizo una entrada triunfal en Lyon. El papa León X quiso honrar al monarca y encargó a Leonardo el diseño y la construcción de un león para agasajar al nuevo rey, a cuyo paso dejaría caer una alfombra de lilas. […] Así, siguiendo las indicaciones del genio toscano, Taddei se encerró en el laboratorio con su equipo, donde han conseguido reconstruir un león mecánico capaz de reconstruir cientos de lilas.
Las nuevas tecnologías han sido de ayuda inestimable en todo el proceso […].
Sin embargo, Taddei se muestra especialmente emocionado cuando recuerda el proceso que le permitió construir un ejército de autómatas, cuyo diseño había ocultado Leonardo entre sus notas.
La primera referencia al arma descubierta por Taddei la encontró el experto Carlo Predetti en 1957, al identificar un soldado mecánico entre los dibujos del genio toscano.
“Para el ojo profano, parecen un conjunto de dibujos y anotaciones. Pero si observamos cada detalle (el busto de una armadura, articulaciones del hombro, cuerdas y poleas con forma de torso humano…), distinguimos vínculos lógicos entre los diferentes diseños y documentos. Así, distinguimos cuáles eran dibujos del `robot´ y cuáles engranajes genéricos” –relata Taddei.
Todos los diseños fueron reproducidos en modelos digitales en 3D y, posteriormente, ensamblados en el ordenador, basándose en los apuntes y conocimientos de Leonardo en materia de ingeniería bélica. Después, se fabricó una maqueta con la técnica del Lego y, más tarde, otra a escala real a base de madera, hierro y cuerdas, utilizando, exclusivamente, materiales y sistemas del siglo XV. El resultado final es un grupo de soldados acorazados, dispuestos en filas paralelas o en círculo, que sujetan altas alabardas y las mueven de forma amenazante.
La pasión de Taddei y su equipo (el L3) por el gran genio del Renacimiento es fundamental para entender su trabajo. “Antes de nuestro trabajo, todos los estudios y las diversas reproducciones de diversas máquinas que hay por el mundo se basaban en fotografías de los manuscritos realizadas, como mínimo, hace 20 años –explica Taddei. Nosotros estamos revisando esos documentos con las técnicas más avanzadas, y podemos ver cosas inalcanzables al ojo humano. Por ejemplo, Leonardo, antes de aplicar el lapicero, usaba un lápiz de hierro muy fino cuyo trazo no se puede distinguir en una fotografía común. Es algo que permite saber cosas como si utilizó un compás o, incluso, si los dibujos son realmente de Leonardo o añadidos posteriores”.
El trabajo de Taddei y L3, que revisa los manuscritos de Leonardo, no ha hecho más que empezar. Por de pronto ya trabajan en un concienzudo repaso del Manuscrito B, el primer Códex encuadernado atribuido al toscano. Custodiado por la Biblioteca del Instituto de Francia, en París, en sus cien páginas hay más de 200 artilugios, incluidas máquinas voladoras y el famoso submarino. “Es todavía más sorprendente que los Codex Madrid”, afirma Taddei, entusiasmado. Es lo que ocurre con Leonardo: cada paso es más fascinante que el anterior. “Aún hay cientos de páginas deterioradas, casi desconocidas, que nadie ha conseguido interpretar. Son las más importantes, porque guardan los verdaderos secretos de Leonardo”. Taddei, por supuesto, espera descubrirlos muy pronto.

SEMANAL
20 de enero de 2008

TRIUNFAR EN LA VIDA

La Historia es un extraordinario muestrario, donde aparecen como cristales de colores que varían de tonalidad según la luz, las diferentes ideas que han configurado los estilos de vida del hombre. Cada periodo tiene sus parámetros, y en el camino incesante de la búsqueda, los humanos se rigen por esos modelos tratando de seguirlos y obedecerlos, tanto como no lo harían con ninguna otra idea que proviniese de otra fuente. Lo comúnmente aceptado es ley, y de acuerdo con el transcurso de los tiempos, hay aceptaciones que tienen más fuerza que las leyes.
Así, en todo momento, el éxito ha sido una meta, aunque no siempre se ha considerado el éxito de la misma manera. Lo que señalaba el triunfo de un siglo, o en una década atrás, hoy puede ser un anhelo desenfocado y pasado de moda, a la par que otras ambiciones han ocupado el lugar de las anteriores. Una sola cosa permanece: el deseo del éxito, la necesidad de triunfar, el hecho de ser aceptados y tomados en consideración por los demás, ajustándose a la ley que hace del conjunto –nosotros y los demás– una masa coherente en la que no se puede sobresalir, ni siquiera para encontrar ese éxito por otros derroteros.
Las estadísticas ocupan páginas y páginas en docenas de publicaciones. Está muy claro que en estos años, el triunfo está delimitado por el prestigio social y el poder económico, de los cuales pueden derivar otras formas de poder que, a su vez, aumentan el prestigio. Cierto es que la investigación, las ciencias, las artes, el conocimiento en general ocupan un lugar cada vez más pequeño. El saber es un bello adorno que, salvo excepciones, viene unido al mencionado prestigio de una sólida posición social avalada por una respetable fortuna económica.
No es de extrañar, pues, que los jóvenes sobre todo, enfilen sus aspiraciones hacia esas fórmulas de éxito si quieren verse dentro de la sociedad en la que viven, si no quieren configurar la larga lista de los marginados. Hoy, el futuro se encargará de esa perspectiva: una vocación debe ir acompañada de un cuestionario indispensable sobre la practicidad de esa vocación en cuanto a poderío y riqueza. Aumentan carreras pensando siempre en la posibilidad de un éxito rápido y fecundo, de una posición social entendida como sólida y duradera. Pero no es oro todo lo que reluce.
Si estas fueran verdaderamente fórmulas para triunfar en la vida, debería haber muchos más seres felices de los que encontramos. A menos que aceptemos que una cosa es el triunfo y otra, la felicidad.
Aparentemente, lo tienen todo pero, sin embargo, las mismas estadísticas que nos ponen el éxito en nuestras manos, nos muestran que aumentan progresivamente los estados de psicosis, de depresión, de angustia, de insatisfacción, de soledad, de agresividad, de hastío, de corrupción y otras muchas situaciones psicológicas que conforman el cuadro general del estrés.
¿Deberemos pensar, entonces, que esas personas no han triunfado? ¿O que su triunfo no es total, que no llena todas sus vidas, que es un luchar constante para no llegar jamás a ningún puerto?
¿Debemos, tal vez, plantearnos otros estilos de triunfos que, si bien no se avienen a las modalidades aceptadas, puedan llegar a ser más efectivos?
Nos inclinamos, sin duda alguna, por la segunda y por las respuestas que ella conlleva.
Una de las cuestiones que más nos preocupa a todos es la poca duración de las cosas que conseguimos y creíamos perdurables, lo poco que se mantiene lo que suponíamos inamovible. Con el éxito pasa precisamente eso: necesitamos un éxito que, aunque pequeño, no se desvanezca de inmediato, que nos deje al menos una dosis de satisfacción y paz.
Proponemos, pues, unas sencillas claves para lograr, en el más variado terreno, un triunfo más humano, más estable, más acorde con nuestros sueños y aspiraciones.
Es evidente que no basta con soñar para convertirse en un triunfador. Hay que actuar, hay que saber desarrollar una sana actividad fundamentada en la voluntad. No actuar porque sí, sino eligiendo las mejores y más adecuadas acciones.
El viejo consejo de conocerse a sí mismo no ha perdido actualidad; mal podemos enfocar un trabajo provechoso si no sabemos quiénes somos, cuáles son nuestras habilidades y posibilidades. Y una vez que las conocemos, hay que entrenarse en ellas de modo de ejercer alguna actividad útil a nosotros mismos y a los demás.
Hacer bien todos los trabajos que emprendamos, no solamente por el premio que podamos recibir sino por la satisfacción de comprobar nuestra propia eficacia. Saber conformarse con lo que vamos obteniendo y, al mismo tiempo, no conformarse jamás, buscando siempre una cota más alta de rendimiento.
No dejarse aplastar nunca por los problemas, por difíciles que nos parezcan. Al contrario, esforzar la imaginación para buscar salidas y soluciones. Concebir las dificultades como pruebas para nuestra inteligencia y nuestra voluntad. Y en el peor de los casos, convertir los fracasos en nuevas oportunidades para volver a empezar.
Saber aprovechar las oportunidades. La vida está llena de oportunidades, pero si vamos con los ojos cerrados, no las vamos a descubrir. Si nos encerramos en nuestros conflictos y los rumiamos constantemente, perdemos energías y no salimos de ese círculo vicioso, despreciando las mil puertas que el pretendido laberinto nos estaba ofreciendo.
Ensayarse continuamente en amar, que es la mejor forma de comprender a los demás. Ayudar alegre y generosamente a los otros, que es la mejor forma de sentirse a gusto con uno mismo.
Buscar el sentido de la vida y tratar de encontrar el sentido de nuestra propia vida. Nada sucede porque sí, y las respuestas se ofrecen solamente al que las persigue con espíritu de sabiduría, con el valor del que da por segura la conquista.
Mejorar a diario todo lo que hacemos; mejorar sin desmayo todo lo que nos rodea. Poner belleza en todos los rincones; poner luz en todos los sitios –externos e internos– en los que estamos.
Quien logre aplicar estas pocas llaves será una persona segura de sí misma, una persona satisfecha en la medida en que la satisfacción es alimento de los humanos. Quien pueda hacerse con estos logros es realmente un triunfador. Y aunque nadie lo confiese porque la moda no lo permite, a todos les gustaría alcanzar este estilo de éxito.
Delia Steinberg Guzmán

PEQUEÑAS ANÉCDOTAS SOBRE ASTROLOGÍA

La fe -o la afición– hacia la astrología ha existido siempre y, mientras muchas personas esbozan una sonrisa al oír cualquier comentario relacionado con esta ciencia, otras tantas confían plenamente en ella, y así, hoy se observa una proliferación de quienes se dedican a señalarnos el porvenir, valiéndose de la fecha de nacimiento, la hora, la conjunción de los astros y otros procedimientos, no siempre correctos según se asegura, pero que, indudablemente, despiertan un interés muy generalizado
Para algunos, la predisposición a dar crédito a los catalogados como magos, adivinos, quiromantes, etc., anida únicamente en determinadas clases populares Pero, en realidad y de acuerdo con mis escasísimos conocimientos, no ha sido ni es así, sino que grandes personalidades de la Iglesia, de la política y de otras profesiones han contado en momentos críticos de su vida con consejos, afortunados o no, de astrólogos, dando por lo general un crédito total a sus consejos

Se asegura que el estudio de la relación hombre-cosmos es antiquísima, y a este respecto señalaremos que, al parecer, fueron halladas unas tablas sumerias, correspondientes a unos tres mil años antes de Jesucristo, en las que aparece ya una predicción. Su texto, para el rey Assarhaddon, es este: “El día 15 del mes Tebet, alrededor de medianoche, se producirá un eclipse lunar. Los problemas del país de Amoerroe se deben a su soberano, que ha permitido permanecer allí a nuestros enemigos. Su majestad puede intervenir a voluntad. Sus manos aplastarán totalmente a sus enemigos…”.
Personalizando más ampliamente, cabe indicar que, según M. Grant, en el mundo romano todos los emperadores hicieron uso de la astrología, y menciona estos datos:

ADRIANO conoció con mucha antelación el año, día y hora de su fallecimiento.

TIBERIO: le ocurrió casi otro tanto y, para evitar que algunos astrólogos pudieran servir a sus enemigos, los mandaba matar.

TÁCITO dijo de ellos: “Son una raza de la que los poderosos no se deben fiar y que es engañosa para aquellos que confían en ella, aunque será siempre rechazada por una parte y tolerada por otra, en nuestro Estado”.
Por su parte, el Concilio de Toledo, en el 447, anatematiza a los que crean en la astrología, lo que no es óbice para que se simpatice con ellos (hablamos del seno de la Iglesia) en amplios sectores, incluidos papas, especialmente en el Renacimiento.

JULIO II: de acuerdo con “su” astrólogo, mandó fijar la fecha más oportuna para su coronación.

PABLO III: hizo lo mismo, pero para iniciar su consistorio.

LEON X concedió a esta ciencia, cátedra en “La Sapienza”.

Hubo astrólogos en las universidades de Milán y de Padua, que sirvieron a los papas –paralelamente a Eduardo VI de Inglaterra, y los que se equivocaban, en diversas ocasiones tuvieron que sufrir prisión e, incluso, la muerte. Otros, como Gauricos, acertaron: prometió a Giovanni de Médicis que seria papa, a Catalina de Médicis, que iba a ser reina, indicó los sucesores hasta Luis XVI de Francia y la muerte de Enrique II.
Hubo épocas en Italia en que la astrología alcanzó el primer plano o uno de los primeros planos en la vida de sus rectores. Uno de tales astrólogos, Guido Bonatti, aparece en el Infierno de Dante, cabeza abajo, condenado por sus arriesgadas predicciones.
No se sabe mucho sobre lo que esta ciencia ha aportado a grandes hombres de tiempos más cercanos; únicamente se conoce que, en alguna medida, confiaban en los astrólogos el jeque Yamani y el presidente Ronald Reagan.
Cabe esperar de los expertos mayores puntualizaciones sobre un tema tan apasionante como este.

Ramiro García de Ledesma

LOS MILLARES

 

El poblado de Los Millares constituye uno de los hallazgos más importantes de la prehistoria occidental. Datado en la  Edad del Cobre, Los Millares está situado a orillas del río Andarax, a 20 km de Almería. A 70 m por encima del río se alza la meseta donde se asienta el poblado y la necrópolis de Los Millares. La meseta  llega hasta una línea de colinas sobre la que se levantaron unos fortines con fines de vigilancia y defensa del poblado.

Los análisis efectuados con el carbono 14 fechan la existencia de este poblado hacia el 2500 a. C., y se cree que podía pertenecer a Tartesos, una cultura que constituye aún un misterio para todos nosotros. El poblado de Los Millares fue descubierto por el belga Luis Siret y su capataz Pedro Florez en 1891. Los trabajos e investigaciones de  Luis Siret significaron un avance muy importante de cara a la prehistoria almeriense. Almería le debe mucho a este arqueólogo. El yacimiento empezó a cobrar importancia internacional con la venida de prestigiosos profesores de las mejores universidades. A nivel internacional fue considerado como el más importante de los yacimientos europeos de la Edad del Cobre. Su extensión, la complejidad de sus sistemas defensivos y lo evolucionado de sus ritos funerarios, no tiene parangón en la Europa de la época. Además, los investigadores coinciden en considerar esta cultura como la pionera en la introducción de la metalurgia del cobre en el Mediterráneo occidental.

Se baraja la teoría de que el río Andarax era navegable, si no hasta Los Millares sí hasta Urci (Pechina). Antes de que las arenas colmaran el cauce del río, se suponía que era un estero por el cual el mar penetraba. Hay testimonios que hablan de que el río era navegable. Geólogos y geógrafos  parecen confirmar estas suposiciones y afirmaciones. A la vista de los importantes emplazamientos defensivos de Los Millares, cobra fuerza la suposición de que los ataques los recibían o pudieron recibir los millarenses  por mar.

La necrópolis
La necrópolis o ciudad de los muertos, que está formada por cerca de 100 tumbas de enterramiento colectivo y en forma de túmulo o falsa cúpula, constituye un eslabón fundamental para determinar la vida material y espiritual de las comunidades humanas que habitaron el lugar.
La necrópolis se encuentra en la meseta que hay delante del poblado. Existen tres tipos de sepulcros; sepulturas de corredor, de galería y dólmenes. Las de corredor son las cámaras con corredor diferenciado, las de galería tienen el corredor sin diferenciar y los dólmenes constan tan solo de cámara.
 Para determinar el origen de estos sepulcros se barajan varios lugares por los arqueólogos, desde Portugal hasta Egipto y Grecia. Siret alude a que las sepulturas almerienses son más pobres que las de Micenas. En Creta se han encontrado tumbas iguales a las millarenses. En las tumbas almerienses, al igual que sus homónimas de otros lugares, se han encontrado diversos utensilios o ajuares compuestos por puntas de flecha de sílex, cuchillos de cobre, peines de marfil, vasos de alabastro, vasos decorados con algún tipo de ídolo, hachas votivas de marfil, sandalias de marfil, cuentas de collar de piedras y otros. También se encontraron ídolos antropomórficos de hueso y hachas en forma de segmento esférico.

El poblado
Es un poblado fortificado. Siret indicó que no se había encontrado en la prehistoria algo semejante y, a la vista de la importancia de las fortificaciones, este poblado tenía una importancia estratégica vital.
El poblado estaba construido a la entrada del desfiladero en donde termina el valle de Pechina. Defendía el paso hacia las tierras del interior, guardaba la parte oriental de Tartesos. Rodeaba la ciudad una muralla exterior jalonada con diecinueve torres, unidas por un corredor que permitía pasar de una a otra. Con una altura próxima a los cuatro metros y una longitud de 310, era la más larga de Europa en su época. Incluso, uno de los fortines que se encuentra al sur de la ciudad tiene un extraordinario parecido con un castillo medieval, con troneras distribuidas estratégicamente para defender todo el territorio.
El poblado, que llegó a albergar a más de 1000 personas en el momento de máximo esplendor, estaba formado por cabañas circulares, con un diámetro comprendido entre los 4 y los 7 metros, con zócalos de piedra, la cubierta vegetal y el piso de tierra apisonada, en el que solo aparecen como "mobiliario" restos del hogar, molinos de piedra y algún silo excavado en el suelo de la vivienda.
 Una de las casas era trapezoidal y en su interior no había paredes de separación para formar habitaciones. Se cree que esta construcción correspondía a un templo, por lo que habría que pensar en una casta sacerdotal en Los Millares, así como las ha habido en otros pueblos de la Antigüedad.
 Consideramos que acercarse a este lugar y pasear por entre sus restos, por en medio de piedras que han visto pasar tantas cosas en la historia de Almería, es lo mejor que se puede hacer para aproximarse un poco más a esta antigua cultura y conocer un poco más de la historia de la Humanidad y, sobre todo, de la historia de los antiguos pobladores de estas tierras que hoy habitamos.
G.F.C