A TRAVÉS DEL TECLADO PDF Imprimir E-Mail

Image

Las nuevas tecnologías nos han abierto un mundo de posibilidades que rompen la barrera de la distancia, a la hora de entrar en contacto con todo tipo de personas de lugares y entornos diferentes.
 Hoy es muy normal entrar en un chat y tener cualquier tipo de conversación con una o varias personas, o entablar relaciones a través del móvil; “citados”, “ligar”, “hacer amigos”, etc.
 Desde un marco en el que nos sentimos seguros, nos adentramos, a través de un teclado, en un mundo desconocido, como si de una aventura se tratara. Desde la seguridad que nos da el anonimato y lo impersonal de una pantalla de ordenador o del móvil, vamos tanteando el terreno y haciendo nuestras incursiones para llamar la atención de los otros interlocutores, hasta que logramos meternos en el círculo de seudónimos que van apareciendo en el monitor, e incluso puede que nos inviten a continuar en privado.

 De todo esto puede que surjan encuentros interesantes con personas con las que compartimos inquietudes, ideas, sueños, y enriquecemos nuestra propia visión de la vida o el tema que se debata, e incluso puede que hagamos buenos amigos con los que llegamos a intimar, eso sí: a través de un teclado.
 No quiero cuestionar la validez de estos medios, que pueden ayudarnos en muchas ocasiones a abrir nuestros propios horizontes, pero tendríamos que plantearnos por qué nos resulta hoy en día más fácil llegar a hacer amigos o simplemente conversar y comunicarnos, desde la soledad de nuestra casa o el aislamiento que nos permite tener la pantalla de un ordenador de un cíber o de un móvil, saber qué nos mueve a buscar “a través de…” en vez de encontrarnos cara a cara con alguien.
 En este tema, como en otros, puede haber muchas razones y respuestas, pero quisiera apuntar algunas que, desde mi experiencia, creo que son las más comunes.
 Lo más simple sería decir que es algo que está de moda, y simplemente nos limitamos a seguir lo que marcan las tendencias del momento, sin hacernos más  planteamientos.
 Pero seguro que podemos encontrar razones más serias, y en algunas de ellas me voy a centrar. Por un lado, nos resulta más fácil entrar en contacto con otras personas utilizando medios establecidos que buscar directamente la forma de conocer a otros. En el primer caso, las barreras psicológicas no existen en el segundo, hay que hacer un esfuerzo por salir de nosotros mismos y vencer los miedos que nos pueden coartar en nuestra necesidad de entrar en un círculo o simplemente de conocer a alguien, y recurrimos a lo más cómodo.
 Otra razón es la ventaja que da el anonimato y sentirnos en un lugar seguro donde siempre tenemos un punto de apoyo y seguridad que nos permite tener más confianza en nosotros mismos. Frente a este refugio psico-mental, está el tener que romper nuestros escudos y lanzarnos a la inestabilidad de un medio que controlamos menos, y nos hace sentirnos más débiles e inseguros.
 Y, por último y unido a las anteriores, “a través de...” podemos opinar y nos sentimos más libres para plantear nuestras ideas, inquietudes, opiniones, etc., sin que importe mucho si nos aceptan o no, porque no se nos conoce, mientras que ser nosotros mismos y darnos a conocer frente a otros, nos plantea la incertidumbre de si me aceptarán o no, si les gustaré o no.
 Estos, entre otros, son algunos factores que nos hacen buscar lo fácil de comunicarnos “a través de…”, más que lanzarnos a la aventura de conocer sin barreras a otros seres humanos; pero, al mismo tiempo, perdemos la maravillosa experiencia de lo que significa entablar una verdadera relación con otras personas, porque son muchos los matices que cada uno tenemos a la hora de expresar una idea, un sentimiento, una inquietud. Los elementos propiamente humanos no llegan del todo “a través de…”, sino que es el contacto personal el que nos permite llegar a una mayor y profunda comunicación.
 Abrir las propias barreras para comprender a fondo y para exponer con claridad y profundidad aquello que  es nuestro, para hacer partícipes a quienes nos escuchan. La verdadera libertad de ser y de expresar lo que somos sin miedos y sin desconfianzas, y la capacidad de escuchar y atender a las necesidades e inquietudes de los otros, sus puntos de vista, fruto de sus vivencias y sus experiencias. Saber dar y saber recibir, en un intercambio enriquecedor, que nos hace salir de nuestro pequeño mundo y abrirnos a una de las más bellas experiencias que, como seres humanos, podemos tener, que es la amistad.
 Por eso, desde esta pequeña reflexión, hago una invitación a entablar una comunicación profunda, que está más allá del teclado…

Carmen Gálvez

Image

 
Siguiente >