LOS MILLARES PDF Imprimir E-Mail

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El poblado de Los Millares constituye uno de los hallazgos más importantes de la prehistoria occidental. Datado en la  Edad del Cobre, Los Millares está situado a orillas del río Andarax, a 20 km de Almería. A 70 m por encima del río se alza la meseta donde se asienta el poblado y la necrópolis de Los Millares. La meseta  llega hasta una línea de colinas sobre la que se levantaron unos fortines con fines de vigilancia y defensa del poblado.

Los análisis efectuados con el carbono 14 fechan la existencia de este poblado hacia el 2500 a. C., y se cree que podía pertenecer a Tartesos, una cultura que constituye aún un misterio para todos nosotros. El poblado de Los Millares fue descubierto por el belga Luis Siret y su capataz Pedro Florez en 1891. Los trabajos e investigaciones de  Luis Siret significaron un avance muy importante de cara a la prehistoria almeriense. Almería le debe mucho a este arqueólogo. El yacimiento empezó a cobrar importancia internacional con la venida de prestigiosos profesores de las mejores universidades. A nivel internacional fue considerado como el más importante de los yacimientos europeos de la Edad del Cobre. Su extensión, la complejidad de sus sistemas defensivos y lo evolucionado de sus ritos funerarios, no tiene parangón en la Europa de la época. Además, los investigadores coinciden en considerar esta cultura como la pionera en la introducción de la metalurgia del cobre en el Mediterráneo occidental.

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Se baraja la teoría de que el río Andarax era navegable, si no hasta Los Millares sí hasta Urci (Pechina). Antes de que las arenas colmaran el cauce del río, se suponía que era un estero por el cual el mar penetraba. Hay testimonios que hablan de que el río era navegable. Geólogos y geógrafos  parecen confirmar estas suposiciones y afirmaciones. A la vista de los importantes emplazamientos defensivos de Los Millares, cobra fuerza la suposición de que los ataques los recibían o pudieron recibir los millarenses  por mar.

La necrópolis
La necrópolis o ciudad de los muertos, que está formada por cerca de 100 tumbas de enterramiento colectivo y en forma de túmulo o falsa cúpula, constituye un eslabón fundamental para determinar la vida material y espiritual de las comunidades humanas que habitaron el lugar.
La necrópolis se encuentra en la meseta que hay delante del poblado. Existen tres tipos de sepulcros; sepulturas de corredor, de galería y dólmenes. Las de corredor son las cámaras con corredor diferenciado, las de galería tienen el corredor sin diferenciar y los dólmenes constan tan solo de cámara.
 Para determinar el origen de estos sepulcros se barajan varios lugares por los arqueólogos, desde Portugal hasta Egipto y Grecia. Siret alude a que las sepulturas almerienses son más pobres que las de Micenas. En Creta se han encontrado tumbas iguales a las millarenses. En las tumbas almerienses, al igual que sus homónimas de otros lugares, se han encontrado diversos utensilios o ajuares compuestos por puntas de flecha de sílex, cuchillos de cobre, peines de marfil, vasos de alabastro, vasos decorados con algún tipo de ídolo, hachas votivas de marfil, sandalias de marfil, cuentas de collar de piedras y otros. También se encontraron ídolos antropomórficos de hueso y hachas en forma de segmento esférico.

El poblado
Es un poblado fortificado. Siret indicó que no se había encontrado en la prehistoria algo semejante y, a la vista de la importancia de las fortificaciones, este poblado tenía una importancia estratégica vital.
El poblado estaba construido a la entrada del desfiladero en donde termina el valle de Pechina. Defendía el paso hacia las tierras del interior, guardaba la parte oriental de Tartesos. Rodeaba la ciudad una muralla exterior jalonada con diecinueve torres, unidas por un corredor que permitía pasar de una a otra. Con una altura próxima a los cuatro metros y una longitud de 310, era la más larga de Europa en su época. Incluso, uno de los fortines que se encuentra al sur de la ciudad tiene un extraordinario parecido con un castillo medieval, con troneras distribuidas estratégicamente para defender todo el territorio.
El poblado, que llegó a albergar a más de 1000 personas en el momento de máximo esplendor, estaba formado por cabañas circulares, con un diámetro comprendido entre los 4 y los 7 metros, con zócalos de piedra, la cubierta vegetal y el piso de tierra apisonada, en el que solo aparecen como "mobiliario" restos del hogar, molinos de piedra y algún silo excavado en el suelo de la vivienda.
 Una de las casas era trapezoidal y en su interior no había paredes de separación para formar habitaciones. Se cree que esta construcción correspondía a un templo, por lo que habría que pensar en una casta sacerdotal en Los Millares, así como las ha habido en otros pueblos de la Antigüedad.
 Consideramos que acercarse a este lugar y pasear por entre sus restos, por en medio de piedras que han visto pasar tantas cosas en la historia de Almería, es lo mejor que se puede hacer para aproximarse un poco más a esta antigua cultura y conocer un poco más de la historia de la Humanidad y, sobre todo, de la historia de los antiguos pobladores de estas tierras que hoy habitamos.
G.F.C

 
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